El césped del All England Club se vistió de gala para una nueva final de Wimbledon. Jannik Sinner, indiscutido número uno del mundo, conquistó por segunda vez consecutiva —venció a Carlos Alcaraz en 2025— el título en la Catedral al imponerse por 6-7, 7-6, 6-3 y 6-3 sobre Alexander Zverev. El italiano se convirtió en el décimo jugador de la Era Abierta en defender el campeonato de forma seguida y ganó su quinto Grand Slam a los 24 años. El alemán arribó al certamen en Londres tras ganar Roland Garros.
El arranque de la final de Wimbledon se desarrolló bajo una marcada paridad, con ambos jugadores mostrando solidez en sus turnos de saque y escasas oportunidades de quiebre. Sinner inició el partido imponiendo su ritmo y logró adelantarse en cada oportunidad que dispuso de su servicio, mientras que Zverev respondió con autoridad, especialmente apoyado en su primer saque. A lo largo de los primeros juegos, el alemán evidenció una creciente confianza en la ejecución de sus golpes, aunque el líder del ranking consiguió mantenerse siempre al frente en el marcador.
La definición del set llegó en el tiebreak, tras once games en los que ningún jugador pudo sacar una ventaja definitiva. Ambos mantuvieron la concentración y evitaron ceder puntos fáciles, lo que llevó la conclusión a una batalla de detalles. En el desempate, Sinner tuvo chances de inclinar la balanza a su favor, pero Zverev se mostró más preciso en los momentos determinantes y cerró el parcial 9-7. El alemán se quedó con el primer set después de poco más de una hora de juego, mientras que el tano cedió uno por primera vez en el certamen.
*El brillante punto de Sinner para quebrar y encaminar el tercer set
El segundo set de la final de Wimbledon mantuvo la tendencia de equilibrio observada en el inicio del partido. Ambos jugadores mostraron solidez en sus turnos de saque, alternando potentes primeros servicios y golpes precisos desde el fondo de la cancha. Al igual que en la primera tanda, la definición llegó en el tiebreak. Sinner sacó ventaja rápidamente, llegó a ubicarse 4-0 y se quedó con la manga por 7 (7) – 6 (2).
Zverev mostró una gran reacción luego de caer en el primer set y estar 30-0 abajo con su saque. Cuando comenzaban los gestos de disgusto, el germano reaccionó con dos aces consecutivos para igualar la tercera manga. No obstante, Sinner mostró un enorme saque —algo que también tuvo el alemán, aunque en menor medida— y una devolución demoledora para marcar el ritmo de la tanda. Pese a que el germano estuvo a la altura para emparejar el choque por momentos, el punto de inflexión llegó con el primer quiebre del partido a favor de Jannik: remontó un punto en el que se cayó al piso y consumó el 5-3 para encaminar la tanda. Con el servicio a su favor, el campeón defensor se quedó con el tercer set por 6-3 para poner la final 2-1 a su favor.
La tónica de la final se mantuvo en el desarrollo de la cuarta manga. Ambos mostraron un firme servicio para dominar con el saque, aunque las devoluciones de Sinner fueron cada vez más contundentes para enaltecer su figura en el césped. El historial en los enfrentamientos previos pareció rondar en la cabeza de Zverev, que sintió el peso de la presión con el correr del choque definitivo en Wimbledon.
Al igual que en el set anterior, el número 1 del ranking logró quebrar para quedar 4-3 a favor al mostrar un rendimiento avasallante. Sasha no se dio por vencido y, con una postura sobresaliente, luchó hasta el final contra la demoledora presencia del italiano. Zverev peleó punto a punto con el set 5-4, al punto de que hizo parar a todo el público de la cancha central del All England Club con devoluciones magníficas. Sin embargo, Sinner se hizo cargo de cerrar un nuevo título para enaltecer su carrera al ganar 6-4 y quedarse con Wimbledon en cuatro sets.
El camino de Sinner para conquistar Wimbledon por segunda vez en su carrera comenzó con triunfos sobre Nuno Borges, Jenson Brooksby y Shintaro Mochizuki. En los cuartos de final venció a Jan-Lennard Struff y en las semifinales se impuso sobre Novak Djokovic. El primer set que cedió el italiano fue contra Zverev en la final, aunque consumó su actuación impresionante al ganar en cuatro tandas frente al alemán.
El favoritismo inicial recayó sobre los hombros de Sinner. El italiano, que ostenta una campaña casi perfecta con apenas tres derrotas en todo el año y cinco títulos en el bolsillo, alcanzó la simbólica cifra de 100 victorias en partidos de Grand Slam. Además, se consolidó en absoluta soledad como el tenista italiano más laureado de todos los tiempos, estirando su récord a cinco conquistas de fuste.

