El gobierno de Brasil convocó este domingo al embajador argentino en Brasilia, Guillermo Daniel Raimondi, para que brinde explicaciones tras las declaraciones consideradas ofensivas del presidente argentino Javier Milei hacia el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y otras autoridades. La medida fue notificada por el Ministerio de Relaciones Exteriores a cargo de Mauro Viera en medio del malestar que generaron los dichos del libertario.
“No hay precedentes de un presidente extranjero que, en territorio nacional, haya acumulado agresiones y ofensas contra el jefe de estado, las instituciones democráticas, incluido el Poder Judicial, y el Pueblo brasileño”, argumentaron a través de la nota a la prensa que difundió la administración de Lula da Silva este domingo.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, encabezado por Mauro Vieira, transmitió este domingo una enérgica protesta al embajador de la República Argentina ante lo que calificó como “improperios emitidos por el presidente Javier Milei durante su visita privada a San Pablo”. Según el comunicado oficial, el gobierno brasileño reclamó explicaciones al diplomático argentino por el comportamiento del mandatario en territorio nacional.
Como parte de las medidas, —dijo— Brasil decidió llamar a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli. La decisión fue adoptada también por instrucción de Mauro Vieira y comunicada públicamente este domingo.

En la declaración oficial consideró “especialmente lamentable que ese episodio infamante involucre al presidente de un país con el que Brasil mantiene 203 años de amistad y cooperación y que tiene, en Brasil, su principal socio comercial”. El texto subrayó la gravedad de los hechos y la importancia de la relación bilateral.
Durante un acto político realizado el sábado en San Paulo, Milei se refirió a Lula y a un magistrado de la Corte Suprema de Brasil con términos despectivos. El mandatario argentino calificó a Lula de “ladrón” y “presidiario” y llamó “basura calva” a un juez de la máxima instancia judicial brasileña.
La tensión entre ambos países aumentó cuando el gobierno brasileño, en una acción previa, conocida en la mañana de este domingo, había decidido llamar a consultas a su propio embajador en Buenos Aires.
Tras el retorno de Milei al país, el gobierno libertario parece haber detectado el malestar que acumula la administración brasilera y hablan de un quiebre en el vínculo político que, descartan, pueda tener consecuencias económicas. Según exponen, la relación política atraviesa uno de sus peores momentos luego de que el mandatario intensificara su respaldo a Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro y principal competidor por la presidencia de Brasil.
“Políticamente estamos mal. Hay enorme malestar, aunque no creo que escale a lo económico. No creo que sea para tanto”, planteó una fuente de la administración libertaria a Infobae.

En Casa Rosada repiten que “lo diplomático y lo comercial corren por cuentas separadas en este caso”, y evitan dar precisiones respecto del futuro del embajador argentino en Brasilia. “Al momento no hay definiciones”, plantearon desde Balcarce 50.
La convocatoria a Raimondi se produjo poco después de que el canciller brasileño Mauro Vieira ordenara el llamado a consulta de su propio embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, una medida ya comunicada oficialmente a la representación diplomática argentina, según informaron a Infobae fuentes oficiales. Bitelli regresará a Brasil en las próximas horas.
El conflicto diplomático se intensificó tras la participación de Javier Milei en la convención del Partido Liberal en Sao Paulo, donde respaldó la candidatura presidencial del senador rumbo a las elecciones del 4 de octubre. Durante su discurso, de aproximadamente 25 minutos, Milei acusó a Lula de ser responsable de un “Riesgo Lula” para Brasil, alegando que el país enfrenta una crisis de deuda por la falta de ajuste fiscal.
En el acto, Milei también respaldó a Jair Bolsonaro, a quien definió como “amigo injustamente encarcelado”. El exmandatario brasileño cumple prisión domiciliaria tras ser condenado por encabezar un intento de golpe de Estado en enero de 2023. Según fuentes diplomáticas, la intervención del presidente argentino fue interpretada en el gobierno de Lula como una injerencia en asuntos internos y una agresión inusual, ya que los insultos ocurrieron en territorio brasileño y se dirigieron tanto al jefe de Estado como a un magistrado de la Corte Suprema.
El presidente del Supremo Tribunal Federal, Luiz Edson Fachin, repudió los agravios dirigidos a Alexandre de Moraes. Además, integrantes del gabinete de Lula y dirigentes del Partido de los Trabajadores (PT) criticaron el tono y el contenido del discurso de Milei. Edinho Silva, presidente nacional del PT, calificó de inadmisible que un jefe de Estado extranjero se refiriera en términos irrespetuosos a las instituciones brasileñas. Por su parte, José Guimarães, ministro de Relaciones Institucionales, expresó en X que esperaba que el mandatario argentino aprovechara su visita para “aprender que gobernar es cuidar a las personas, y no desmontar los derechos”.
El incidente generó preocupación en sectores políticos y empresariales argentinos debido a la importancia comercial de Brasil, principal socio de Argentina. Legisladores y dirigentes advirtieron que la disputa bilateral podría afectar el comercio, el empleo y la integración regional. El exembajador Jorge Argüello calificó la situación como “la mayor imprudencia diplomática desde 1983” y señaló que pone en riesgo la confianza construida desde la recuperación democrática.
La visita de Milei a Brasil no incluyó contactos con el gobierno de Lula y se centró exclusivamente en dirigentes del bolsonarismo. Fue recibido por el gobernador de San Pablo, Tarcísio Gomes de Freitas, y distinguido con la Orden de Ipiranga en grado de Gran Cruz.

